Colombia, un país de pelicula / Carta del Presidente de la República
Algo bueno está pasando en nuestro país
Imaginen una película que muestra una ciudad tropical, con casas coloniales y soldados de gafas oscuras y gruesos mostachos vigilando las calles con metralletas. Helicópteros pasan casi a ras de piso para pavor de los pobladores, y explosiones, bombas y tiroteos se escuchan a cada rato. La ciudad está semi-destruida por la guerra. Entre tanto, en un bar local, con ventiladores de techo y una música lenta de guitarra flamenca, una acalorada pareja de norteamericanos se enamora bailando aquel ritmo sensual en el contagio embrujador del peligro. En la pantalla sale al fin el letrero que nos indica cuál es esa población caliente, sensual y peligrosa: "Bogotá, Colombia".

Por supuesto, lo único verídico de esa escena es que los dos norteamericanos (Angelina Jolie y Brad Pitt) sí se enamoraron en la vida real, pero lo demás fue filmado en una calle de los Estados Unidos, usando ese estereotipo de romance y peligro con el que identifican todavía a América Latina.

Imaginemos un aeropuerto de una ciudad del Caribe. Los turistas llegan y lo primero que encuentran es a campesinos de poncho y sombrero tocando la marimba, con un caótico mercado de gallinas, hortalizas y canastos a la salida del aeropuerto. Luego escapan de sus perseguidores en una destartalada chiva que los lleva por montañas selváticas, desde donde disparan los bandoleros, y los protagonistas acaban rodando por un precipicio, hasta caer el uno sobre el otro y así comenzar su romance. El letrero ya nos había advertido cuál era esa ciudad de la marimba y el poncho, rodeada por peligrosas montañas. Nada menos que "Cartagena, Colombia".

Estas historias (que encontramos en El señor y la señora Smith y Dos bribones tras la esmeralda perdida) son solo dos de los ejemplos más recordados de películas que dicen ocurrir en Colombia pero que fueron filmadas en otros lugares, adaptándose a los caprichos y los prejuicios de los guionistas. 
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Hay otras (en cambio) que sí se rodaron en nuestro suelo, incluso megaproducciones que pasaron a la historia. Recuerdan Quemada, con Marlon Brando, que se filmó en Cartagena? O tal vez Los aventureros, una superproducción que se filmó a fines de los sesenta en Cartagena, Villa de Leyva y Manizales? Y hay muchas más películas filmadas aquí, como La Misión, Cobra Verde, L'homme de chevet (conocida en español como Cartagena), además de grandes producciones basadas en la obra de nuestro Gabo, como Crónica de una muerte anunciada y El Amor en los Tiempos del Cólera.

Hoy celebramos un gran avance, una novedad que hará que producciones como estas (nacionales o internacionales) dejen de ser anécdotas que ocurren cada cinco o siete años, para convertirse en el pan de cada de día de nuestra realidad fílmica. Contamos ahora con la ley 1556 de 2012 que fomenta el uso de nuestro territorio (con su diversidad de paisajes y de climas; con su mezcla de ciudades, selvas y playas) para el rodaje de películas; para que nuestro país participe en condiciones competitivas en el mercado internacional. Gracias a esta norma, hacemos parte de la exclusiva lista de países (que no llegan a veinte en todo el mundo) que tienen un sistema de estímulos para atraer la producción de películas en su suelo. De hecho, somos la primera nación de Suramérica en tener una ley como ésta, que sólo tiene similares en la región en Puerto Rico y República Dominicana.

Sin duda, algo bueno está pasando en nuestro país! Y saben qué es?

Que los colombianos creativos y el Gobierno estamos decididos a pensar en grande y a volar alto, como sabemos que podemos hacerlo; estamos decididos a demostrar de lo que somos capaces! Tenemos el talento y tenemos un país maravilloso, y ahora tenemos la voluntad para cambiar nuestra historia. Por eso los invito a que compartan la buena nueva de que en Colombia tenemos una ley de fomento a la producción del cine, y que los esperamos a todos para que se unan a nuestro camino. Me siento muy orgulloso al haber sancionado como Presidente esta ley que nos proyecta como el nuevo destino de los estudios de cine en el mundo.

Tarde o temprano todos van a enterarse de que en Bogotá no vivimos al ritmo de ametralladoras ni bajo la sombra de ventiladores de techo. Vamos a contar a quienes quieran saber de Colombia que la marimba no se oye mucho en Cartagena (aunque sí en el Pacífico colombiano), y que también suenan en nuestro territorio el acordeón de los vallenatos, el tiple de los bambucos, la armónica de Shakira y la guitarra eléctrica de Juanes. De nuestra parte, como gobierno, buscaremos atraer más inversión para que contraten más actores y más actrices, más personal técnico, más locaciones y más servicios turísticos.

Sabemos que el arte (y el cine en particular) es obra de quijotes; quijotes que corren tras sus sueños a pesar de la dura realidad. Hoy les quiero decir a todos los cineastas, a todos los artistas y técnicos de nuestra industria del cine, que sus sueños son posibles y no sólo quijotadas. Hoy les quiero decir que el Quijote tiene buen semblante y luce nueva armadura; que monta un Rocinante sano y bien alimentado, y que hoy sale al mundo divulgar una gran noticia:

LA RESPUESTA ES COLOMBIA!

Juan Manuel Santos
Presidente de la República de Colombia